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Reportaje.
Por Héctor Espina
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| Víctor Simón
Bruschi, 33 años, abogado, casado con Natalia Soledad
Viñales "Chiqui"(32), ama de casa. Cuatro hijos;
Franco Tomás (12), Candela (8), Sofía (6), todos
alumnos de la Escuela Santa María y Justina (2), que
concurre al Jardín Maternal "Bichito de Luz".
Hoy nos cuenta algo de su vida, sus cosas, su familia, su trabajo,
sus gustos
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¿Tu familia
?
Soy el mayor de tres hermanos varones y me sigue Matías David
Osmar (31), profesor de Educación Física que vive
con su esposa Natalia Sifredo y su hija Camila (1) en Italia. El
menor es Marcos Manuel (26), que vive con mamá, es soltero,
trabaja en el Centro de Formación Profesional 402 de CGT
y en el estudio jurídico que comparto con mi suegro Mario
Viñales. Mi padre que se llamaba Osmar Héctor y era
comerciante, falleció en enero de 1998 a los 56 años
de edad, tras un paro cardiorrespiratorio. Mamá se llama
María del Carmen Libasci, es ama de casa, está jubilada
y tiene 60 años. Tengo dos hijos del alma, Nicolás
(8) y "Tomy" (6), hijos de mi cuñada Sabrina a
la que llamo "la luchadora" y dos ahijados, Julieta Sosa,
tiene 14 años y es hija de Ramón y Claudia Real y
Justo Germán Viñales (4) hijo de Cristian y Soledad
Paoli.
¿Tu barrio
?
Hasta que dejé el hogar paterno, siempre viví en la
misma casa de calle 35 y 112, barrio llamado Villa Industrial Oeste,
detrás de la terminal de ómnibus, en el que algunos
de mis amigos de juegos eran "Petete" Losino (Mariano),
Walter Minadevino, mi primo Martín Boragno
y los juegos
en la calle por supuesto y durante casi todo el día. Era
realmente muy callejero y travieso, aunque sin maldades.
¿Hiciste de hermano mayor
?
Si, aunque eso fue más evidente después de la muerte
de mi padre en 1998, teniendo yo 23 años, Matías 20
y Marcos tan solo 15. Hasta ese momento, yo lograba que otros se
encargaran de cuidar a mis hermanos, principalmente en sus primeros
años. He tenido con ellos una muy buena relación,
tanto que Marcos trabaja en nuestro estudio y por estos días,
Matías está llegando desde Europa.
¿Cómo han sido tus viejos
?
A mi viejo lo extraño hoy más que nunca. Un detalle,
no lloré durante su velatorio y hoy, pasados diez años,
me emociona recordarlo y cada vez que hablo de él. Siempre
está conmigo y con su mirada tierna. Me marcó y lo
hizo con mis hermanos. Era de la mejor manera y lo defino con una
palabra, nobleza. A mamá la adoro, porque pese a que es un
poco cascarrabias, ha estado siempre con nosotros y en todo. Es
quien más me ha ayudado en la vida y junto al viejo, eran
la pareja ideal.
¿Tus estudios
.?
Hice tanto primaria como secundaria en la Escuela Normal Justo José
de Urquiza, con compañeros que hasta hoy mantenemos amistad
y trato como Hernán Aloisio, Juan Portesi, Rodrigo Ponce,
Martín Torres, Hernán Herrera, Martín Mansilla,
Omar Huici, Federico Panesi, Alejandro Pueblas, mi primo Martín
(Boragno)
Algunos docentes de esos tiempos fueron Linda Georgetti
de Hollman, Adriana Cólera, María del Carmen Gómez
Carranza, Mirta Gioscio de Silva, "Polo" Chávez,
Roxana Neila, la preceptora "Chiquita"
¿Buen alumno
?
Para nada, desastroso en verdad. Mi madre comenzaba a llorar antes
del inicio de las clases y terminaba después de los exámenes
de fin de año. Me llevaba cada vez más materias y
aunque las daba bien y en diciembre, porque en realidad tenía
facilidad, no he sido para nada un buen alumno, mejor dicho he sido
malísimo.
¿Y cómo se dio eso de ser
abogado
?
Creo que tuvo mucho que ver en eso mi suegro Mario Viñales.
Desde muy chicos ya andábamos de novios con Natalia, creo
que desde que yo tenía 16 años y ella 15. Con el tiempo,
las charlas con Mario y especialmente las polémicas que él
se encargaba de que aparecieran en los asados principalmente, me
hizo entusiasmar y cuando estaba terminando el secundario, decidí
ser abogado y estudiar en la UBA.
¿Deportes
?
Hice siempre de todo un poco, voley, básquet, fútbol,
ping pong
, todo en el Ateneo con alguien al que recuerdo con
mucho cariño, "Polo" Chávez. Hoy, salvo
los picados entre los amigos, ya no hago nada de nada en esa materia.
¿Viajabas para estudiar o te instalaste
en Buenos Aires
?
Tuve varios domicilios en Buenos Aires. A poco de iniciar el CBC,
conseguí empleo en una agencia de turismo de Lanús.
Con eso ganaba algo de dinero para mis gastos, pese a que mi madre
no quería que trabajase y que me dedicara de lleno a los
estudios, por lo que pasado un tiempo, dejé de trabajar y
me puse las pilas en la facultad. Te cuento que uno de mis profesores
era el hoy Jefe del Gabinete de Ministros del Gobierno Nacional,
Dr. Alberto Fernández, que nos dio una clase de Derecho Constitucional
el mismo día en que se produjo el atentado a la AMIA en el
año 1994. En la facultad he sido bueno y no he tenido problemas,
salvo Civil 5 (Familia), que debí rendir otra vez.
¿Dudaste sobre tu vocación
en algún momento
?
Dudas no tuve, aunque un par de veces y por distintos motivos, trastabillé
y estuve a punto de dejar la carrera. En eso mucho tuvo que ver
en mi favor, Mario, mi suegro.
¿Siempre en Buenos Aires
?
No, porque cuando estaba en la mitad de la carrera, decidí
venir a Mercedes a trabajar con papá que entonces tenía
la distribución de los helados Noel al principio y luego
La Montevideana, en sociedad con Obdulio Matteucci en la esquina
del hospital, 12 y 35. Poco después, pude ingresar al Tribunal
de Menores con el Dr. Ricardo Marfía y junto al Dr. Horacio
Chiminelli, hoy agente fiscal en Moreno y que era el Secretario.
Con él viajé bastante y conocí mucho del trabajo
en las dependencias policiales y los institutos de menores.
¿Ya eras papá
?
Ya éramos papás de Franco, pese a que no vivíamos
juntos y estábamos cada uno en la casa de nuestros viejos.
Al año y medio de nacido Franco, nos fuimos a vivir juntos
en un departamento que alquilamos en 36 y 31, por espacio de un
año creo hasta que con un dinero que me prestó mi
madre y algunos ahorros, pudimos comprar la que es hoy nuestra casa
en la zona del Acceso Sur. Luego llegaría Candela y para
ese tiempo, le prometí a Natalia, que trabajaba en el supermercado
"SU", hoy Disco, que no bien me recibiera nos casaríamos.
Eso ocurrió finalmente en el año 2000, el 24 de noviembre,
en la Catedral y con fiesta en los salones de Casa Anús,
ignorando para eso que ya estaba en viaje Sofía.
¿Pensaban en tantos hijos
?
Siempre quisimos que fueran varios y si por mi fuera, quisiera seguir
en la producción, pero Natalia ha dicho que con cuatro es
más que suficiente.
¿Seguías en el tribunal
?
No, porque antes de recibirme de abogado en 1999, mi suegro me propuso
unirme a su estudio, que por entonces tenía en sociedad en
la calle 27, lo que por supuesto me gustó y acepté.
Desde entonces, mudanza de por medio a la calle 20 y 27, estamos
juntos. Te cuento que rendí examen que me tomó el
Dr. Mario Bruno y en el que tuve la mejor de las calificaciones,
pero pese a eso no quise seguir la carrera judicial.
¿Te llevás bien con tu suegro
?
Mario (Viñales) es mi suegro, mi socio en el estudio y además
el mejor amigo que la vida me ha dado desde la muerte de mi viejo.
Trabajar con él es muy bueno, sabe mucho, es muy responsable
y me ha dado una libertad absoluta para el trabajo. Nos complementamos
muy bien ya que sus obligaciones fuera del estudio son muchas y
a veces sus tiempos son distintos a los míos.
¿Te gusta la profesión
?
Me gusta mucho y le dedico mucho tiempo, tanto a trabajar como a
perfeccionarme. Es inagotable la variedad de conflictos que se producen
en la sociedad y poder aportar las soluciones a ellos, es algo que
me agrada en verdad.
| Fuera
de Juego |
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Soy de Boca, aunque ya no tengo el fanatismo que
tuve alguna vez.
Parece mentira, pero
desde siempre, la comida que más me gusta es
la polenta con tuco. El vino lo prefiero tinto.
El mejor amigo es como
te dije Mario Viñales, aunque por supuesto tengo
otros.
Soy de hacer una de
más, esa que no hace falta y todos me lo marcan.
Creo que es uno de mis defectos.
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Soy servicial y solidario.
Me encanta saber que puedo ayudar y lo intento siempre. Tengo
mucha paciencia y creo que es algo bueno.
Natalia es simplemente virtuosa
en todo sentido. Lo único que no hace bien es que el
reloj no existe y los horarios tampoco. Por ella llegamos
tarde a todas partes.
No he proyectado nunca nada,
porque las cosas se fueron dando solas. No soy de tener ambiciones
desmedidas y disfruto de lo mejor que tengo, mi familia.
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