“Por bohemio y andariego, no he dado una materia que me quedó pendiente en la ENET. Los deportes me atrajeron desde siempre, haciendo fútbol, tenis y hasta casín como juego de salón. Vivo en el mejor hotel del mundo, la casa de mi vieja.”
Ariel Raúl “Lulú” Marcigliano, 46 años, soltero, trabajador independiente, deportista amateur. Hoy nos cuenta algo de su vida, sus cosas, su familia, sus experiencias, sus gustos, sus actividades…
¿Tu familia…?
Tengo un hermano menor, que se llama Silvio, tiene 44 años, es empleado del Poder Judicial y casado con Lucía del Río, de la misma actividad. Sus hijos son Ignacio Pío que tiene 8 años y los mellizos Patricio Pío y Joaquín Pío de 3. Tengo un ahijado, se llama Mariano y es hijo de Osvaldo García y Mónica Brangieri. Otro es Joel Muñoz, hijo de Matías y Griselda. Papá se llamaba Raúl y murió por un ataque al corazón el 1 de noviembre de 1981 cuando tenía apenas 40 años. Mamá es Silvia Albina Ordóñez, está jubilado y ha sido peluquera.
¿De dónde viene lo de “Lulú”…?
Siendo muy chicos y con Silvio, nos mandaban a la colonia de vacaciones, en el Club Ateneo y Liga de Padres de Familia, llamada “Peter Pan” que dirigían “Bichi” Lescano y “Tito” Borsalino. Cuando llegábamos y antes de bajar del colectivo se pasaba lista y al regreso, antes de volver, lo mismo. Nuestro apellido que nadie memorizaba, de tal manera que cuando una vez mamá me puso una remera que decía “Honolulu”, los profesores me comenzaron a llamar así. Paso un tiempo y el “Honolulu” pasó a ser Lulu y luego definitivamente “Lulú”. Hoy ya nadie sabe mi nombre y todos me llaman por ese apodo que me identifica creo que en todos lados.
¿Sos mercedino…?
No, ninguno en casa es nacido en Mercedes. Mis viejos se vinieron de Mechita, cuando papá pudo ingresar a trabajar para la empresa Good Year, que tuvo su local en avenida 17 entre 4 y 6. Yo tenía 4 años y vinimos a vivir a lo de mis abuelos maternos, en calle 14 entre 15 y 13, casa en la que estuvimos unos cuatro años, hasta que nos mudamos a otra, ya propia de mis viejos en 26 entre 5 y 3. Allí vivo todavía con mi madre.
¿La escuela…?
Hice la primaria en la Escuela Nº 1, la “Víctor Mercante”, en la que me tuve entre mis compañeros a Pablito Merola, Claudio Guevara, Andrés Desanzo, Flavio Del Giúdice, Adrián Etcheverry (que son hoy de una de las barras), Marcos y Pedro Gatti, el “Gato” Révora, Fabián Denápole…(siguen). Las señoras Caseneuve y Tancredi han sido dos de mis maestras.
¿Secundario…?
Lo hice en la ENET Nº 1, contando entre mis compañeros a Alejandro “Lino” Squillaro, Gustavo Contardi, Gabriel Courtade, Jorge Marson, Jorge Batista, (siguen) y docentes como “Rubio” Tabossi, Mario y “Carlitos” Fiorelli, Lidia Rodríguez su esposa, César Mariela, Lorusso, “Bombolito” Denápole, Albertina Marcelli, “Pata” Cuesta, Andujar, (siguen). Te cuento que terminé con mis compañeros, pero dejé una materia para rendir, máquinas eléctricas y no lo hice nunca, por eso no tengo el título de técnico, una tonta decisión mía que no revertí.
¿Límites en casa…?
Si te digo la verdad, es que no se notaron demasiado. Papá era de darme consejos y sus pareceres y mamá marcando alguna vez las cosas que estaban mal.
¿Qué edad tenías cuando se murió Raúl…?
Yo tenía 15 años y era domingo, un domingo muy especial porque jugaba River y Boca y en casa estaban escuchando el partido dos de mis grandes amigos, “Pablito” Merola y Claudio Guevara. Fue el domingo en que J.J López, le hizo aquel gol desde la mitad de la cancha al “Loco” Gatti. Yo como soy de Independiente, estaba encerrado en el baño con una radio, escuchando a los diablos que si mal no recuerdo jugaban con Platense. Nunca me voy a olvidar de que mi viejo, que no era hincha de ningún equipo y que los resultados le daban tela para gastarle bromas a sus amigos, salió para el Club Vélez (15 y 4), como lo hizo siempre y antes de irse me dijo “…dejá de escuchar ese partido de mier…y atendé a tus amigos…”. Fue lo último que escuché de él. Cuando terminaron los partidos, fui a ver los goles a la casa de mis abuelos Elsa y Manuel (Ordóñez) y fue allí cuando supimos que papá, estando con sus amigos, el “Gallego” Armando García y Jorge Biagini entre otros, cayó de pronto sobre una mesa del club y ya no hubo nada que hacer. Eso fue el 1 de noviembre de 1981. Había dejado de fumar un tiempo antes y no tuvo síntomas, pero el corazón falló.
¿Cómo siguieron las cosas…?
Siempre digo que lo que hizo mi vieja, siendo tan joven y con nosotros dos muy chicos, ha sido una demostración de grandeza en todo sentido. Te cuento que un año después de eso, falleció su mamá, la abuela Elsa y sumado a una enfermedad que tiene desde hace mucho tiempo, las cosas no se le hicieron fáciles para nada. Siguió con su peluquería y siguió adelante hasta hoy mismo.
¿Vos que hiciste al terminar el secundario…?
He sido siempre una mezcla de bohemio y andariego, cosa que todo el mundo sabe, de modo que pensé en encontrar en Buenos Aires alguna cosa para hacer y para allá me fui. Hice un poco de todo, como por ejemplo vender café, revelar fotografías y sacar fotos. Te cuento que trabajaba sobre la calle Artigas, en una casa de fotografía que tenía unas cuantas sucursales y había que ir de una a otra diariamente. Yo, para ahorrarme la guita que me daban para viajar, iba corriendo, hasta que sospecharon algo y me empezaron a pedir los boletos del colectivo, entonces me dedicaba a conseguirlos y seguí haciendo lo mismo. Después de eso me presenté para ocupar un puesto de vigilancia en un colegio del Círculo de Suboficiales del Ejército por la zona de Vicente López, para una empresa de seguridad. Pese a que nunca había ni siquiera visto un arma, salvo las gomeras en los tiempos de pibe, dije que tenía experiencia y me dieron un revólver cargado con dos balas, para una guardia nocturna sobre la costa del río. Cuando todo se calmó, dejé el arma en la casilla y me fui a dormir. El trabajo duró quince días, porque me echaron por abandono del servicio. (se ríe).
¿Entonces…?
Conseguí trabajo en una vinotera y en ese tiempo estuve viviendo en distintos lugares con varios amigos, “Jovo” Guevara, “Chanchi” Pérez, “Chichí” Fernández y un muy buen amigo, Javier Burone. Recorrimos varios barrios, Palermo, Once… La vinoteca era “Vinfiar” (Vinos finos argentinos) con varias sucursales y yo estaba en la de Perón y Sarmiento, primero vendiendo y luego, como tuve buena caligrafía, me mandaban para hacer las vidrieras y los carteles de precios y marcas de los vinos a todas las sucursales. Después de tres años en eso, hice de asistente de la productora Teleindex de Martínez para una serie de cinco capítulos en exteriores en la que trabajaban Arnaldo André y Grecia Colmenares, que iba con destino a Italia. No me sentí cómodo (…) y dejé eso para comenzar a trabajar con mi primo Osvaldo García, con el que aprendí el trabajo de alfombras y tapices, en lo que estuve hasta que hace un tiempo ya, me vine a Mercedes nuevamente haciendo un poco de eso también.
¿Vivís con tu vieja…?
Salvo el tiempo que estuve en Buenos Aires, siempre he vivido y vivo con mi vieja, lo que es realmente maravilloso, pero debo confesar que con la llegada de mis sobrinos, el papel de abuela de la vieja me pasó por arriba y de ser el Rey, ahora soy solamente un Príncipe en la casa…(se ríe), pero no me quejo.
¿Deportes…?
Si mucho. Jugué al fútbol desde chico, pasando por Ateneo, Austral, Unión, Vélez Sarsfield y hasta integré como arquero la selección juvenil. En todos esos años he compartido magníficos momentos con Fabián Puricelli, Ricardo Conte, Néstor Grosso, Daniel y “Chipi” Subigaray, Marcelo Rementería, Ezequiel Ivaldi, “Bebo” Mansilla, el “Colorado” Díaz (la lista es interminable), entre tantos otros. Me dirigieron entre otros también “Virola” Asenzo, Juan Carlos Toledo, el “Mono” Ruíz, el “Gordo” Gaiera… Ya de grande, comencé a jugar al tenis, recibiendo el gran apoyo de varios jugadores entre ellos Ricardo Iribarne y “Maneco” Lettieri, para compartir mucho con Julio Gómez, “Cuca” Vázquez, Julio Gòmez, Juan Mazzola, Jorge Swinnen, “Chiti” Asenzo…(siguen los nombres).
¿Tenés varias barras, varios grupos…?
Si y es por eso que la lista es tan grande que sería imposible nombrar a todos sin caer en algún olvido involuntario. Te agrego algunos a los que ya te dije, “Lolo” y el “Oveja” Mustoni, Leandro Respuela, Alejandro Monez Ruíz, Sebastian Lanfranco, Marcos y “Tito” Fontaine.
¿Sin pareja…?
Estuve en pareja y conviviendo en Buenos Aires por varios años y he tenido algunas aquí, pero reconozco que no soy nada fácil por lo que te dije antes, bohemia y muchas andanzas. Mi familia de hoy son mis sobrinos a los que adoro y mi vieja por supuesto.
Fuera de Juego