“No tuve duda de mi vocación y en cuanto comencé la carrera de derecho, la abracé con mucho fervor. Aprendí de “Pancho” y Javier, haciendo las primeras cosas con ello en el estudio. Hoy soy delegado de la Fiscalía de Estado de la Provincia de Buenos Aires”.
José Martín Torres, 37 años, abogado, Delegado de la Fiscalía de Estado de la Provincia de Buenos Aires, Casado con Moira Pissoni (32), docente. Dos hijos; Benjamín de 6 años que asiste al primer grado del Colegio San Patricio y Maitena de un año. Hoy nos cuenta algo de su vida, sus cosas, su trabajo, su familia, sus gustos…
¿Tu familia…?
Soy el menor de tres hermanos varones, me preceden los mellizos de 47 años, que son Juan, que es artista plástico y Javier, abogado y socio en el estudio que tenemos y que fundara papá, en 25 casi esquina 32. Papá se llama Juan Manuel “Pancho”, tiene 73 años, se ha jubilado ya como abogado y ha hecho política desde siempre. Mamá es María Curieses (69), es jubilada docente. Tengo dos ahijadas, Agustina Pissoni (15), hija de Ezequiel y Lucía Del Bua (f) y Matilde Torres (9), hija de Manuel y Lucía Núñez. En casa y desde siempre, nuestros padres son “Pancho” y “María”, nunca los hemos llamado papá o mamá.
¿Buena relación con los mellizos…?
Buena, pero yo siempre dije que me he sentido como el único hijo de la “Pancho” y María, porque por la diferencia de edad, cuando llegaron los años de poder hacer algo con ellos, ya habían iniciados sus carreras en La Plata y no estaban por casa. Luego y cuando ellos regresaron, el que se fue, fui yo. Pero respondiendo a tu pregunta, con el paso de los tiempos y cuando la vida nos puso en circunstancias similares o parecidas, hemos consolidado muy fuertemente nuestra relación.
¿Tu barrio…?
Siempre hemos vivido en el llamado barrio Lapenta, en calle 32 entre 11 y 13, en el que me hice de mis primeros amigos y compañeros de juegos, las escondidas, la pelota en plena calle…, “Coki” Uviz, Fernando Degiuseppe, “Tato” Vignau, “Nano” Basualdo, Marcos Adorno, “Nani” Picone…
¿Límites en casa…?
Los hubo y en realidad ha sido María la que se encargaba de recordarlos si los olvidaba. Con “Pancho” las cosas han sido siempre diferentes y te confieso que rara vez me negó algo o dejó de darme la razón. Creo que nos apañó mucho siempre.
¿Tus estudios…?
Hice primaria en la Escuela Nº 1, la “Víctor Mercante”, en la que tuve de compañeros a Julián Pavoni, Sebastián Morán, Gerardo Tipitto, Javier Debiase, Pablo Laresca, Yael Iñigo, Andrea Pais…entre otros. Algunas de maestras fueron las señoras de Laresca y Bojorge, recordando muy especialmente a la de 3er. Grado, la señorita Iris…
¿El secundario…?
Esa etapa la cursé en la Escuela Normal “Justo José de Urquiza”, junto a Lisandro Luna, Hernán Aloísio, Juan Portesi, Agustín Prato, Rodrigo Ponce, Diego Colimodio, Hernán Herrera, Mariano Echeverría…, mientras en el cuerpo de docentes estaban por ejemplo Cristina Canata, Estella Pollini, Duffi, Gómez Carranza…
¿Bueno con los estudios…?
En primaria te digo que he sido de los buenos, ya en secundaria estuve en el pelotón del medio, sin ser excelente pero tampoco malo. Por vagancia he tenido que rendir varias veces exámenes en diciembre y alguna al marzo pero siempre con éxito y sin atrasarme para nada.
¿La barra de salidas y los lugares…?
Cuando comencé a salir lo hice con un grupo muy unido en el que estaban Juan Manuel Portesi, Hernán Aloísio, Gonzalo Moneo, Omar Huci, Federico Panesi… para ir a DEBA, Le Front y a cualquier lado en el centro, rematando en el “Trompesón” de Gina y Rubén, sobre la ruta 41, para jugar al metegol y a las cartas.
¿Deportes…?
Jugaba a la pelota donde fuera, pero no he tenido más que mucho entusiasmo y ganas pero sin condiciones especiales evidentemente.
¿Respirando el aire boquense en casa…?
Eso por supuesto y especialmente por lo que generaba y genera, pese al paso de los años, Javier que es mucho más fanático que cualquiera de nosotros.
¿Abogado por tradición o imitación a tu “Pancho” y Javier…?
Te cuento como fue. Estaba terminando el último año del secundario y un día María me despierta y me pregunta que pienso hacer con mi vida, porque hasta allí, no estaba con nada en la cabeza. Me dijo que me levantara y que hiciera los trámites del documento que los debía, de modo que me saqué la foto, tramité el documento y me inscribí en la UBA., para hacer el CBC.
¿Te instalaste en Buenos Aires…?
Si. Los dos primeros años estuve con Diego Colimodio (Bioquímica) y Alejandro Pueblas (Ciencias Económicas) en un departamento en Billingurst entre Santa Fe y Arenales, luego pasamos por dos años más a otro en la esquina de Anchorena y Charcas, al que se sumó el Pablo (Colimodio), hermano de Diego, para estudiar medicina. Finalmente y por sólo un año, le alquilamos el departamento a Hernán Aloísio en Uriburu y Córdoba. Cuando me faltaba el último año, decidí sumarme al estudio de “Pancho” en el que estaba ya Javier, para tomar un poco de experiencia. Te cuento que no debí recursar en toda la carrera de 6 años, ninguna materia y nunca se me cruzó la idea de dejar los estudios, porque desde el principio estuve convencido de que mi vocación pasaba por allí.
¿Viajaste para terminar ese año…?
Tomaba el tren de las 4.30 de la mañana y regresaba a las 8 de la noche. Viajaba los martes y viernes. El resto comencé a hacer cosas en el estudio y empecé a caminar los pasillos de tribunales. Una experiencia que me vino por supuesto muy bien.
¿Ibas a la cancha de Boca…?
Muchísimo, pero no solamente a la de Boca, lo hice a otras a ver partidos de todo tipo, inclusive de divisiones inferiores y del ascenso. Creo que son pocas las canchas de la ciudad de Buenos Aires en las que no haya estado al menos una vez. Soy fanático del fútbol, más allá de ser hincha furioso de Boca.
¿Cuándo te recibiste…?
En 1998 y ya incorporado al estudio como profesional, trabajé y lo hago hoy mismo en él. Por otra parte estoy en la Fiscalía de Estado de la Provincia de Buenos Aires desde el año 2002, cargo que me permite ejercer la profesión libre.
¿Cómo se dio eso…?
Me habían hablado un año antes, pero no se concretó y me convocaron en el año 2002. Hoy soy desde mayo del año pasado el Delegado y tengo un grupo de compañeros de primera línea, Mabel Almada, Mónica Tisné, Gabriel Cotognini, Pablo Guidi, Oscar Aguirre, Alejandra Rugirello, Ana Tarsia, Javier Pafundi, Ricardo Uncal, Juan Pablo Portesi, Liorena Caironi y Agustín Luchetti. (creo no olvidarme de nadie).
¿Te gusta tu trabajo…?
Me gusta y se pueda trabajar muy bien, pese a que la cantidad, según he visto y hasta me han contado, a crecido de manera notable. Nosotros, desde nuestro lugar de trabajo, representamos a la provincia en todo lo que afecte a sus intereses, lo que convierte al trabajo en algo constantemente variado.
¿Dónde conociste a Moira…?
Nos conocimos en el boliche de la 26 (Cine), que ahora se llama “Orfeón”, que creo que se llamaba “Tijuana”, en 1998, poco antes de recibirme y en el tiempo en el que viajaba. Pasó un tiempo sin que nada pasara hasta que en junio de 2002, nos pusimos de novios. Nos casamos el 11 de marzo de 2005 por civil y el 12 en ceremonia religiosa en San Patricio. Tuvimos nuestra fiesta en los salones de Jorge Anús y viajamos de luna de miel a Córdoba (Villa Carlos Paz) y a la costa bonaerense, San Bernardo. Ya estando juntos ocupamos al principio un departamento del edificio de 25 y 24 (Ricca), pero no pudimos estar mucho porque o se iba el perro, un Cocker llamado “Aníbal” o nosotros, de modo que nos mudamos a calle 37 entre 30 y 32, lugar en el que estuvimos un par de años. De allí pasamos a otro departamento frente al Club Estudiantes. Luego, habiendo ya comprado un terreno en 30 entre 125 y 127, construimos nuestra propia casa y en ella estamos desde hace ya tres años.
¿Más chicos…?
Es un tema que no hemos hablado aunque Moira es de la idea de adoptar, más allá de tener otros o no. Es algo que quiere hacer y la acompaño en su idea.
Fuera de Juego