Falta de comunicación, falta de temor a oponerse a decisiones del propio Intendente, votaciones desencontradas. La noche del pasado lunes en la sesión del concejo deliberante, el oficialismo tuvo un extraño comportamiento. Mientras el Presidente del cuerpo votó un aumento diferente de sus compañeros para los taxis, la bancada en su totalidad puso freno a una excepción constructiva que había propiciado el propio Jefe Comunal.
La sesión ordinaria del Honorable Concejo Deliberante del pasado lunes se evidenció como una noche “negra” para el oficialismo, que mostró grietas en el funcionamiento de su bancada, que luego quisieron explicarse pero que dejaron en evidencia un teléfono descompuesto. Dos hechos y no fueron menores, hicieron que haya votaciones divididas demasiado expuestas a los análisis posteriores que bien podrían hacerse, pero es mejor apelar a los hechos fácticos, antes que a cualquier tipo de observación subjetiva.
El aumento de los taxis y remises, cuyos valores pueden verse en nota aparte, fue el primer aspecto que descolocó a propios y extraños. La intención del oficialismo era llevar la bajada de bandera a ocho pesos, que se encuentra aún en 5 pesos. Pero ediles de oposición en reunión de labor parlamentaria, donde participaron del selvismo el concejal Mendez y el propio Presidente del Concejo, Ingeniero Marcelo Denápole, consideraron que el porcentual de incremento era demasiado excesivo, del orden del 60 por ciento. Allí plantearon que debía quedar en 7 y quienes fueron testigos de este encuentro, aseguraron que Denápole se contactó con el jefe comunal para revisar la decisión, y Selva accedió a que los 7 pesos quedaran como valor final del incremento. Sin embargo a la hora de votar, la oposición en pleno aprobó los 7 pesos, Denápole, votó con los opositores y el resto de la bancada selvista mantuvo su intención de los 8 pesos. La sorpresa fue generalizada. Las miradas se cruzaban de un lado a otro como buscando una lógica explicación que hasta allí no existía. Desde algunas bancas oficialistas esas miradas se transformaban en “misiles” hacia la presidencia y se murmuraba. “Un papelón”, dijo uno de los integrantes del bloque a pocas horas de haber pasado la sesión. Aseguran que luego de la misma, el bloque de concejales del PJ – FPV, mantuvo una reunión donde el clima estuvo denso, esencialmente por este descalabro a la vista de todos.
Denápole
La prensa tampoco entendía demasiado lo sucedido y acudió al Presidente del cuerpo a buscar explicaciones. Una periodista de este medio preguntó qué había sucedido y el titular del HCD respondió, “no hubo una buena comunicación en su momento, fue tanto el nivel de actividades que durante la labor parlamentaria ante un pedido del concejal Benítez me comuniqué con el Intendente Selva, que aceptó la postura de la oposición, modificando su proyecto original, y esa información no se diseminó rápidamente en el bloque que mantuvo la posición original. Los que habíamos estado en labor parlamentaria habíamos combinado eso y no queríamos cambiar lo que habíamos acordado”, dijo Denápole. Pero sucede que Mendez votó por los ocho pesos y no como Denápole. El presidente luego diría que Mendez le dijo a Príncipi sobre esta comunicación con el Intendente, pero que el director del Hospital mantuvo esa posición de 8 pesos. “Creo que le informó Mendez, pero creo que en una sesión de casi ochenta expedientes se produzcan estas variaciones dentro del bloque…”, justificó Denápole. El Presidente aclaró a la vez que como posición personal, consideraba que ocho pesos era un aumento demasiado fuerte, por cuanto votó un peso menos en consecuencia con lo acordado con el Intendente, pero sus compañeros votaron el fuerte aumento y contrariamente a la postura del jefe comunal.
Edificio
Otro expediente que también concitó la atención en la noche complicada del oficialismo, fue un expediente que parecía tener destino de aprobación, pero que a último momento recibió un “mazazo” de los concejales oficialistas para que no se apruebe. Tal determinación no hubiese llamado la atención si esa petición no hubiese llevado la firma del propio Intendente Municipal Carlos Selva. Se trataba de una ordenanza de excepción que se había pedido al Ejecutivo para la construcción de emprendimientos inmobiliarios en 29 entre 14 y 16, donde se solicitaban beneficios constructivos, y en compensación se cedían en forma gratuita al municipio, los terrenos necesarios para el ensanche de la avenida 29. La petición fechada el 11 de abril e ingresada al cuerpo días más tarde, recién tuvo su tratamiento en estos días. Tanto el jefe comunal como el Secretario de Obras Públicas, Ingeniero Salomone, fundamentaban que el municipio pretendía ir concretando el ansiado ensanche de la 29 entre la 6 y la 16, por cuanto esta era una manera de liberar otro sector sin necesidad de una expropiación. El beneficio constructivo a cambio de esos espacios era la construcción de un piso más en los edificios Mitre I y II, llevando las alturas permitidas de 18 a 21 metros. Sin embargo el propio oficialismo, expediente en mano, cuestionó el tema. Aseguran que un grupo de concejales selvistas pidieron una reunión con el Intendente para exigir explicaciones, puesto que siempre una excepción deja un manto de sospechas respecto de negociados o acuerdos pocos claros. Off the record así lo reconocieron ediles del propio oficialismo. De allí que tras el encuentro, los oficialistas salieron decididos a dejar sin efecto el pedido del propio Intendente. En la sesión decidieron pasarlo a comisión sin demasiadas aclaraciones, y en las comisiones de Planeamiento y Obras Públicas que se registraron durante la semana ya salieron los despachos donde aconsejan la no aprobación del expediente. Solamente una edil de Unión Pro dio su voto afirmativo. Esta vez, y no por falta de comunicación, los concejales oficialistas le rechazaron con firmeza un pedido de excepción, nada menos que al propio Intendente, a su jefe político.