Fernando “Patota” Aschero

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…“Por eso está solo, su amante es el tango”… (fragmento de: “Le dicen Patota”)

Fernando “Patota” Aschero (51 años) es hoy, uno de los músicos más reconocidos de Mercedes. Ganador en Cosquín, dos veces del Baradero y del Festival Nacional de Tango.

Asegura que el “Polaco” Goyeneche  “cuando cantó, fue un monstruo, fraseaba como un animal. Cuando se quedó sin voz, tuvo más popularidad por la forma que decía las cosas, no podés no entenderlo. Los años te van quitando voz, y no queda otra que decirlo. El “Polaco” aprendió de Rufino, que cantaba con un solo pulmón. Al tango habría que enseñarlo en las escuelas, es lo que se exporta, vienen los extranjeros y quieren ver tango. Se hace el Campeonato Mundial de Tango y lo ganan los japoneses, de locos”. Razón no le falta.

En una entrevista mantenida con Protagonistas, cuando se le preguntó si era el músico más reconocido a nivel local, indica que no queda bien decir que es el más reconocido, pero que sí la gente se lo hace sentir. A dónde va, hay siempre un gran afecto.

Aschero asegura que tiene mil proyectos, “no estoy bien a nivel personal porque hace cinco meses que perdí el trabajo, despidieron a 800 empleados penitenciarios y entre ellos me tocó a mí. Es complicado dejar de cobrar un sueldo todos los meses después de 22 años y 10 meses, pero por suerte siempre tengo contrataciones que ayudan y mucho. La música me ayuda en lo económico y en lo anímico. Cantar va más allá de cualquier trabajo, soy muy responsable y dejo todo. Cuanto más me contratan, mejor la paso, cuando uno canta la pasa bien. Compartís el escenario, o te están viendo amigos, y eso se disfruta. Estás en la tuya”.

“Debuté a los 16, hace 35 años ya, muchos años. Lamentablemente muchos de los que fueron mis maestros ya no están, Dicatarina, Carlitos Mollo, Carlitos Ferreyra, Pico Sampol, entre otros. Debuté en Chivilcoy con Carlitos Ferreyra, quién me convocó después de escucharme cantar en un asado en el club Vélez. Después tuve la suerte de estar en distintos canales de TV, ganar festivales y de viajar. Nunca gané un mango, pero he recorrido escenarios como el Luna Park, Cosquín, Baradero. Viajé en avión, que nunca me había imaginado hacerlo, a México, Chile, Paraguay y distintas provincias argentinas. En la Luna de Miel, terminé cantando en el casino de Bariloche. El tango es mi pasión”, asegura con un brillo en sus ojos.

“Patota” Aschero tiene la idea de festejar los 35 años en el escenario, y sería en el Teatro Argentino. La sala está confirmada – asegura -, hay que organizar fechas. Los músicos que quiere que lo acompañen, no son mercedinos, y también desea que esté Silvio Soldán, para que haga la presentación esa noche. Todos quieren estar, pero falta organizarlo, ponerle el nombre, la fecha y trabajarlo. La idea y el proyecto ya están.

Momentos

Sobre los momentos inolvidables en su carrera, asegura que “tres escenarios fueron inolvidables para mí. Uno lo compartí con Carlitos Ferreyra, cuando canté en “El Gran Debut”, que se emitía por ATC, con la orquesta de Néstor Marconi. Nos vieron allí, y nos convoca Telefónica de Argentina, que hacía la fiesta de despedida del año en el Luna Park. De los 20 cantores que había, eligieron a 8, entre los que estábamos con Carlos. Me tocó cantar “El bazar de los juguetes” delante de 4 o 5 mil personas y teníamos la premisa de cantar un tema cada uno. Antonio Carrizo era el conductor, y compartí escenario con Estela Raval y Alejandro Lerner. Al terminar, la gente me ovacionó de pie y me pedía otra. Tuve que improvisar otro tema con Marconi, y canté “El clavelito” de Ángel Cabral. Al terminar, me fui llorado atrás del escenario y nos fundimos en un abrazo con Carlitos. Hacer un bis, y en el Luna, nada menos”.

“Otro, fue Cosquín, con mi ex mujer y mi hijo Pablo que en ese entonces tenía ocho años, mis viejos, y los músicos, como únicos conocidos. Fue un impacto muy grande ganar Cosquín. Me catapultó a lugares impensados, como ser el viaje que hice a México”.

“Y el tercero, en 2015, volví a presentarme en Baradero. Ya lo había ganado en el ´95. Me lo pidió una chica, y lo hice. Lo volví a ganar después de 20 años. “Carlitos” Selva me puso a disposición una combi para llevar a toda mi familia, y ganar delante de todos ellos, luego de esperar juntos el veredicto, fue muy especial, impresionante. Más tarde comenzó un ida y vuelta, que decían que por reglamento no podía ganarlo, hasta se comunicaron los intendentes de Mercedes y de Baradero entre ellos. Tres días antes me habían llamado para decirme que no iba a participar porque ya lo había ganado, dado que en un punto del reglamento, indicaba que el que ya lo había ganado, no podía volverlo a ganar. Finalmente participé, tuvieron que reverlo, y el intendente de Baradero dijo que si había ganado “Patota”, ganó “Patota”. No hay vuelta atrás, si lo dejaron participar, lo ganó. Además yo había pagado la inscripción. Soy el único en haberlo ganado dos veces, pero esta vez, fue mucho más emotivo, con mis hijos y toda la familia presentes”.

 

El tango, su vida

Sobre lo que significa el tango en su vida, Fernando Aschero aseveró que “soy un convencido que lo que mejor me sale, es cantar tango. No me meto en otro rubro porque no me sale, no lo siento. Cada letra que canto, la siento. Si no me llega, no la canto. Leo la historia, la comprendo y la canto, sino, no te sale”.

“En la adolescencia mis compañeros y amigos de barrio me miraban como a un marciano, ellos iban a bailar a las confiterías céntricas y yo me juntaba con gente grande porque lo que me gustaba era el tango. No viví la época de CdeP, Oykos, y demás, a no ser que tuviera una noche libre, pero era época de mucho trabajo. No sé si la hubiera pegado con otro género, pero no me veo cantando ni rock o tropical. Quizás el folklore. Tengo la virtud de saber decir”.

 

Referencias

“Mi hijo Pablo está acompañado por profesionales, con el paso del tiempo va a crecer mucho. Técnicamente ha aprendido un montón. Nunca le enseñé nada. Lo disfruto. No tengo nada para decirle porque lo que hace, lo hace bien. Los años dan mucho, las experiencias te van golpeando para que a tal o cual letra la digas de otra forma. El tango tiene eso, el tango te espera. Si de joven no le diste bolilla, a partir de los 40, si te falta alguno de la familia, o te peleaste con tu mujer, siempre hay una letra que te pega y te acerca”.

“Siempre fui un admirador de Roberto Goyeneche y Roberto Rufino a nivel nacional, y Carlitos Ferreyra ha sido mi viejo en esto. Y me gustan y son muy completos, Lucas Maidana, Gonzalo Jesús, Martincito Soler que es un capo. Y músicos también hay muy buenos, voy con Gonzalo a todos lados, pero el más completo es Eduardo Cirillo. Hay muchos, mi hijo Pablo anda muy bien, Nahuelito Fusco, Ivana Cestari, son muchos, están haciendo quedar muy bien a la ciudad”.

“El tango me dejó buenos recuerdos, muchos amigos, sinsabores e hijos preciosos. Que mi apellido sea conocido y que mis hijos sigan por la misma senda es impagable. Mi hijo de 9 años canta mejor que Pablito y que yo. Una familia hermosa tengo”.

 

La noche

“Fernanda Ottolini me regaló una letra que casi me muero cuando la conocí. La cantó en mi cumpleaños. Y ahora la va a grabar Pablo, mi hijo, con el auspicio de Cacho Castaña luego de registrarla. Hay una parte de la letra que dice: “Por eso está solo, su amante es el tango”. Me describe tal como soy. Por el tango perdí y gané cosas. Me quedé con esto, con el tango. En otra parte, dice “quiere morirse en un escenario”. Y a Carlitos le tocó así. Tuvo un infarto cantando en Junín. ¿Qué linda muerte, no?”

-¿Si volvieras a empezar la carrera nuevamente, qué cosas cambiarias?

“Esto también me llevó a ser alcohólico. Eso cambiaría. Cuando no tenés conducta, la noche te lleva por el mal camino. La conducta cambiaría. Estoy recuperándome día a día. Es feo no poder salir. No es fácil. Eso me hizo cometer muchos errores. A veces ser irresponsable con mi trabajo, o con mi familia. Eso cambiaría. Aunque no me hizo perder nunca una oportunidad en lo que respecta a la música. Jamás dejé de presentarme por algún problema con el alcohol. Por ahí con una copita de más, canto mejor. Pero una cosa es una copa de más, y otra es ir a parar a un hospital. Me ha sucedido, he estado internado en una granja para adictos. Muchos no lo saben a esto, pero es lo único que cambiaría. La noche me llevó a eso. En casa era una persona normal. Después vinieron las separaciones.”

“Cuando salen proyectos nuevos, se me renuevan las esperanzas, y siento la responsabilidad. Me cuido sino, no voy – pienso -. No podés presentarte roto cuando hay proyectos. Hacerse cargo de la enfermedad es una cosa, pero andar a la noche, cantando y haciendo papelones, es otra. Gracias a Dios nunca hice un papelón, cada vez que tuve que cantar estuve ahí, cumpliendo los horarios, para cantar soy muy responsable. Sí me tomo mi copita. El problema es cuando no tenés nada, cuando no hay proyectos, ni te llaman de ningún lado. Deprime. Si canto mañana, me cuido. El problema es cuando no tengo que cuidarme, yo ando de noche. Por suerte están mis hijos que me persiguen, me controlan. Cuanto más me cuidan, mejor. El artista tiene que cuidar su imagen, cuando vos la destruís, ¿quién te va a llamar?, ¿contratarías a un borracho?, ¿a alguien que lo viste durmiendo en la plaza? Cuando tengo presentaciones intento estar 10 puntos. Por eso he tenido logros, porque me cuido. Si volví a ganar el Baradero después de 20 años, es porque no perdí la esencia, ni las ganas de ganar. En 2011 gané el Festival Nacional del Tango en Zárate. Dos mercedinos nos trajimos los premios más importantes. Nahuel Fusco en menores de 30 y yo”. 

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