Actualizado del 13/11 al 20/11
 
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Ataque de panico

Habitualmente escuchamos a la gente comentando, "tengo pánico", "me agarra" pánico En los últimos años el término "pánico" y ataque de pánico se han vuelto más populares, utilizándose en consecuencia para definir distintas cosas.

Según el DSM IV: se entiende como ataque de pánico (o crisis de angustia) la aparición temporal y aislada de miedo o malestar intensos que se inicia bruscamente y alcanza su máxima expresión dentro de los primeros 10 minutos y se acompaña de cuatro o más de los siguientes síntomas:

1- Palpitaciones o taquicardia.
2- Sudoración.
3- Temblores o sacudidas.
4- Sensación de ahogo.
5- Sensación de atragantamiento.
6- Opresión o malestar toráxico.
7- Nauseas o molestias abdominales.
8- Inestabilidad, mareo, o sensación de ahogo.
9- Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (sentirse fuera del propio cuerpo).
10- Miedo a volverse loco o descontrolarse.
11- Miedo a morir.
12- Parestesias (hormigueo o entumecimiento).
13- Escalofríos o sofocaciones.


Los síntomas anteriormente mencionados se encuentran ordenados según la frecuencia estadística con la que aparecen, siendo los primeros los de mayor presentación.
El trastorno de pánico existe al presentarse ataques de pánico recurrentes e inesperados y al menos uno de ellos debe estar seguido de inquietud persistente ante la posibilidad de que vuelva a aparecer; preocupación por las consecuencias de éste; y cambios significativos en el comportamiento.

Si bien el terror o malestar intensos dominan el cuadro, tal como puede observarse la mayoría de los síntomas son fisiológicos, neurovegetativos o somáticos y pueden ser divididos según sus manifestaciones en los distintos órganos del cuerpo.
Esta situación provoca que quienes padecen de ataque de pánico comiencen un largo peregrinar por distintos especialistas médicos sometiéndose a una cantidad innecesaria de costosos estudios buscando un diagnóstico adecuado.

Este atraso en el diagnóstico provoca que no se inicie el tratamiento correcto, empeorando el cuadro o asociándolo con otras patologías. La más común de ellas es la que se conoce como agorafobia y ésta se caracteriza por la aparición de ansiedad o comportamiento de evitación en lugares o situaciones donde escapar puede resultar difícil (o embarazoso), o bien donde sea imposible encontrar ayuda en el caso de que aparezca en ese momento una crisis de angustia (ataque de pánico) o síntomas similares a la angustia.

Estudios epidemiológicos indican que 1 de cada 30 personas aproximadamente se verán afectados por este trastorno a lo largo de su vida. La edad habitual de inicio de este mal oscila entre los 25 y los 30 años siendo tres de cada cuatro afectados del sexo femenino.

¿Por que nuestro cuerpo reacciona de esta manera?
El ataque de pánico es una reacción física normal, pero que se presenta en un momento inadecuado y sin un motivo aparente representando una falsa alarma. Nuestro organismo reacciona tal como lo hace el de muchos animales expuestos a un peligro, dispara una señal de alarma que produce una descarga de noradrenalina y adrenalina desde el cerebro hacia todo nuestro cuerpo, quedando éste preparado para la lucha o huida frente al peligro percibido. Cada uno de los síntomas del ataque de pánico tiene una explicación de la función adaptativa que cumplía en tiempos primitivos.

Por ejemplo, la noradrenalina que llega a nuestro corazón casi instantáneamente provoca un aumento de la frecuencia cardiaca con el objetivo de que más sangre llegue a nuestros músculos y así poder correr y alejarnos del peligro. De igual forma, los comunes mareos de este trastorno tienen su origen en la contracción de los músculos cervicales cuya primitiva función era la de proteger nuestro cuello del ataque de los depredadores.

Dado que se trata de una reacción normal de nuestro cuerpo, nunca se hace real el mayor temor de quienes lo padecen, morir a causa del ataque de pánico.

Entonces lo que en aquel momento nos protegía de los peligros externos, constituyendo una respuesta adaptativa, hoy nos produce estos ataques que llegan a perturbarnos y que si presentan en forma repetida conforman el trastorno de ansiedad conocido como Trastorno de Angustia o Trastorno de Pánico.

¿Quiénes son sensibles a disparar esta falsa alarma?
- Quienes hayan sufrido un exceso de estrés físico producido por accidentes u operaciones.
- Quienes se hayan visto sobrepasados por el estrés mental causado por duelos, frustraciones o desgracias.
- Quienes posean una predisposición familiar genética.
- Quienes hayan recibido una crianza donde predominaron modelos parentales ansiosos.

Una vez desencadenado el proceso se vuelve autónomo, conformando un círculo vicioso que solo puede romperse con una terapia eficaz.
Hoy en día existen tratamientos que permiten eliminar estos síntomas en forma breve.

Licenciados en Psicología: Juan Sebastián Fernández
MN: 30087 MN: 31755
02346 - 15550259
Manuela Soledad Badano
MN: 25262 MN: 34277
02324-425748 /15647508






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