Actualizado del 13/11 al 20/11
 
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Sepa cómo cuidarse de acuerdo con su estilo de vida
Corazón sano después de los 40

Cuando se termina la protección que otorgan los estrógenos, las mujeres somos más proclives a sufrir problemas cardiovasculares. Para estar sana tiene que apoyar un plan de salud en tres pilares: la alimentación, los buenos hábitos de vida y el ejercicio.

En las mujeres, lo que se pierde con el correr del tiempo es la elasticidad y la fuerza muscular.

Por eso los ejercicios que más se recomiendan para el entrenamiento de una mujer apuntan a la prevención de los problemas cardiovasculares mediante el trabajo aeróbico y refuerzan la estética ejercitando los distintos grupos musculares.
Las actividades del primer grupo son: caminar, correr, remar, bailar, nadar y andar en bicicleta (dinámica o estática).

Los anaeróbicos o de musculación pueden hacerse con aparatos, pesas o simplemente practicando rutinas que comprometan a los grupos musculares que se quieren desarrollar.

El cuidado del corazón para las mujeres tiene que tomarse como un nuevo estilo de vida, no es un tratamiento que se hace durante unos meses para "ponerse a punto", sino que tanto la alimentación como el deporte tienen que incorporarse a la vida en forma definitiva como un hábito.

El peligro del contraste

Si pasamos muchas horas al día detrás de un escritorio o abocadas a una tarea que implica que nos quedemos quietas, la inclusión del deporte se vuelve más necesaria, pero debe hacerse de un modo muy cuidadoso.

La precaución pasa por varios puntos y uno de ellos tiene que ver con las enfermedades de la tecnificación -por ejemplo, la mala postura por la computadora-, que se sienten mucho más cuando uno ya no es tan joven.
En principio, cuando nos vemos obligadas a pasar muchas horas sentadas hay que tomarse cinco minutos cada dos horas para pararse, caminar un poco, subir y bajar por la escalera y despejarse.

Seguramente la productividad va a aumentar, porque este "corte" sirve para recuperar fuerzas tanto a nivel físico como intelectual.

El consejo sirve para el momento, porque se mejora el estado inmediato, pero sobre todo porque el pronóstico a futuro de la salud va a ser más benéfico que si estamos varias horas sin realizar movimientos.

Cuando decidimos hacer ejercicio en forma casera, después de todo un día de pasividad, hay que saber qué, cómo y cuánto podemos exigirle al cuerpo. No hay que intentar compensar en media hora todo el movimiento que no se hizo durante el día, porque terminaríamos haciendo algo contraproducente.

En este sentido, tenga en cuenta que menos puede ser mejor que más.
Hay que comenzar a practicar gimnasia en forma paulatina.

Otro dato importante es que, en la medida de las posibilidades, es necesario utilizar una indumentaria apropiada.

Se recomienda que la ropa sea de algodón y que se deje mucha superficie corporal al aire; la vieja concepción de que hay que abrigarse para transpirar es un error gravísimo que se puede pagar caro en un golpe de calor.

Las mejores zapatillas para los suelos duros son las que tienen cámaras de aire, resortes de torsión y barras estabilizadoras.

Este tipo de calzado evita los problemas en las articulaciones y los dolores en la columna que se pueden generar si se utilizan zapatillas inadecuadas.

Canalización del estrés

A diferencia de la mujer que trabaja sentada en un escritorio, algunas actividades requieren que estemos en constante movimiento, subiendo y bajando escaleras o llevando peso, pero el ejercicio físico que realizamos dentro del ámbito laboral está mezclado con la tensión y el cuerpo lo metaboliza de un modo diferente al del deporte hecho por placer. Entonces, el ejercicio que necesitamos debe tender a la relajación, para disminuir y canalizar el estrés.

El yoga, la natación y la gimnasia sobre colchoneta son algunas alternativas interesantes.

El estrés es una adaptación a las exigencias diarias, pero cuando los síntomas son importantes hay que hacer algo para equilibrar el organismo.

Clínicamente se comprueba el beneficio de los ejercicios tranquilos, porque hay personas que llegan al gimnasio con taquicardia y cuando comienzan a ejercitarse su ritmo cardíaco baja en lugar de subir.

Recuerde que tiene que hacer el estiramiento antes y después del deporte.
También es fundamental tomarse un tiempo para la relajación cuando finalizamos la actividad.

Esto es importante porque el ejercicio produce una liberación de betaendorfinas, que son unas hormonas que generan una sensación de placer y laxitud y hay que hacer uso de ese momento y aprovecharlo: ésta es una de las partes fundamentales del ejercicio si se quiere combatir el estrés.


 

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