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En las mujeres, lo que se pierde con el correr
del tiempo es la elasticidad y la fuerza muscular.
Por eso los ejercicios que más se recomiendan para
el entrenamiento de una mujer apuntan a la prevención
de los problemas cardiovasculares mediante el trabajo aeróbico
y refuerzan la estética ejercitando los distintos grupos
musculares.
Las actividades del primer grupo son: caminar, correr, remar,
bailar, nadar y andar en bicicleta (dinámica o estática).
Los anaeróbicos o de musculación pueden hacerse
con aparatos, pesas o simplemente practicando rutinas que
comprometan a los grupos musculares que se quieren desarrollar.
El cuidado del corazón para las mujeres tiene que tomarse
como un nuevo estilo de vida, no es un tratamiento que se
hace durante unos meses para "ponerse a punto",
sino que tanto la alimentación como el deporte tienen
que incorporarse a la vida en forma definitiva como un hábito.
El peligro del contraste
Si pasamos muchas horas al día detrás
de un escritorio o abocadas a una tarea que implica que nos
quedemos quietas, la inclusión del deporte se vuelve
más necesaria, pero debe hacerse de un modo muy cuidadoso.
La precaución pasa por varios puntos y uno de ellos
tiene que ver con las enfermedades de la tecnificación
-por ejemplo, la mala postura por la computadora-, que se
sienten mucho más cuando uno ya no es tan joven.
En principio, cuando nos vemos obligadas a pasar muchas horas
sentadas hay que tomarse cinco minutos cada dos horas para
pararse, caminar un poco, subir y bajar por la escalera y
despejarse.
Seguramente la productividad va a aumentar, porque este "corte"
sirve para recuperar fuerzas tanto a nivel físico como
intelectual.
El consejo sirve para el momento, porque se mejora el estado
inmediato, pero sobre todo porque el pronóstico a futuro
de la salud va a ser más benéfico que si estamos
varias horas sin realizar movimientos.
Cuando decidimos hacer ejercicio en forma casera, después
de todo un día de pasividad, hay que saber qué,
cómo y cuánto podemos exigirle al cuerpo. No
hay que intentar compensar en media hora todo el movimiento
que no se hizo durante el día, porque terminaríamos
haciendo algo contraproducente.
En este sentido, tenga en cuenta que menos puede ser mejor
que más.
Hay que comenzar a practicar gimnasia en forma paulatina.
Otro dato importante es que, en la medida de las posibilidades,
es necesario utilizar una indumentaria apropiada.
Se recomienda que la ropa sea de algodón y que se deje
mucha superficie corporal al aire; la vieja concepción
de que hay que abrigarse para transpirar es un error gravísimo
que se puede pagar caro en un golpe de calor.
Las mejores zapatillas para los suelos duros son las que tienen
cámaras de aire, resortes de torsión y barras
estabilizadoras.
Este tipo de calzado evita los problemas en las articulaciones
y los dolores en la columna que se pueden generar si se utilizan
zapatillas inadecuadas.
Canalización
del estrés
A diferencia de la mujer que trabaja sentada
en un escritorio, algunas actividades requieren que estemos
en constante movimiento, subiendo y bajando escaleras o llevando
peso, pero el ejercicio físico que realizamos dentro
del ámbito laboral está mezclado con la tensión
y el cuerpo lo metaboliza de un modo diferente al del deporte
hecho por placer. Entonces, el ejercicio que necesitamos debe
tender a la relajación, para disminuir y canalizar
el estrés.
El yoga, la natación y la gimnasia sobre colchoneta
son algunas alternativas interesantes.
El estrés es una adaptación a las exigencias
diarias, pero cuando los síntomas son importantes hay
que hacer algo para equilibrar el organismo.
Clínicamente se comprueba el beneficio de los ejercicios
tranquilos, porque hay personas que llegan al gimnasio con
taquicardia y cuando comienzan a ejercitarse su ritmo cardíaco
baja en lugar de subir.
Recuerde que tiene que hacer el estiramiento antes y después
del deporte.
También es fundamental tomarse un tiempo para la relajación
cuando finalizamos la actividad.
Esto es importante porque el ejercicio produce una liberación
de betaendorfinas, que son unas hormonas que generan una sensación
de placer y laxitud y hay que hacer uso de ese momento y aprovecharlo:
ésta es una de las partes fundamentales del ejercicio
si se quiere combatir el estrés.
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