El jueves 22 de abril quedará marcado
con trazos muy gruesos en el calendario del hospital Dubarry.
Idas y venidas, llamadas telefónicas y consultas precedieron,
ante el paso inexorable de las horas que no entendían
de esperas, a la solución de una urgencia . El director
del centro hospitalario local, el doctor Rodolfo Príncipi,
nos cuenta los pormenores: "Un paciente de la ciudad de
Suipacha que había sufrido un accidente cerebro vascular,
requería una cirugía que no se podía realizar,
dado que estaban saturados todos los hospitales donde habitualmente
se hacen las derivaciones y ninguno estaba en condiciones de
recibir al paciente. Tengamos en cuenta, además, que
son operaciones de alta complejidad donde se necesita gente
especializada, instrumentistas, ni hablemos de neurocirujanos.
-¿Cómo
se resolvió el problema?
- A través de una conección personal que tenemos
con el intendente Selva, quien se interesó mucho en
el caso, y con el doctor Moya del hospital de General Rodriguez.
Ni bien nos comunicamos con él , ofreció su
equipo de neurocirugía compuesto en este caso por cuatro
profesionales. Trajeron una caja especial con elementos de
neurocirugía (cuesta alrededor de 15000 $) , y se pudo
realizar la operación que duró cuatro horas
y media, con la colaboración del personal del quirófano
del hospital, que fue excelente. Concluida la operación,
nos felicitaron por el quirófono que teníamos.
- ¿ Qué
costos demandó la operación?
- Ninguno. No quisieron cobrar nada, de los materiales utilizados
se hizo cargo el intendente y del traslado de los profesionales
me hice cargo personalmente, los llevé a su casa, algunos
vivían en Belgrano, otros en general Rodríguez,
como una forma de agradecer la deferencia de haber estado
más de cuatro horas en Mercedes.
- Después de
esta primera experiencia , ¿ tiene pensado continuar
trabajando en equipo?
- Ojalá podamos concretar el proyecto que pensamos
con el doctor Moya de implementar un "corredor de neurocirugía":
si en Mercedes tenemos el quirófano y compramos la
caja con instrumental de neurocirugía para lo cual
contamos con la ayuda de la gente- serían más
o menos 25 centavos por habitante- y las condiciones se dan,
esto va a ser fabuloso. La terapia que tenemos es excelente,
entonces no será necesario el traslado del paciente
y esto para la ciudad sería invalorable.
- ¿ Qué
otras ciudades formarían parte de ese "corredor"?
- Por una decisión del intendente Selva , Suipacha,
ya que tenemos una excelente relación con el intendente
Delfino que es una persona muy abierta, también me
puse en contacto con la directora del hospital municipal y
ellos están de acuerdo . Con la culminación
de la autopista, se van a incrementar los accidentes , tanto
aquí como en Suipacha y Chivilcoy, después a
partir de 9 de julio el tránsito se normaliza un poco.
La idea es no dejar todo librado a la buena de Dios , tratar
de organizar algo ; por eso vamos a implementar en estos días
un curso de primeros auxilios para los camilleros y el personal
de guardia, dictado por los Bomberos, pensamos coordinar algo
en algún momento, para estar prevenidos.
-¿Sobre qué
áreas tienen pensado implementar planes de prevención?
- Pensamos en emergencias de todo tipo, neurocirugía,
traumatología, cirugía...
-Mucho se ha insistido en el pedido
de contar con una guardia de traumatología, ¿Qué
pasó con ese reclamo?
-Es un sueño que tiene el intendente y confío
que en muy poco tiempo va a dejar de ser un dolor de cabeza
y vamos a realizar ese sueño.
- Profesionales en la ciudad tenemos...
- Esta es una situación que no nació este año
ni el año pasado, sino que viene desde hace mucho tiempo
y se está dando en todas las ciudades, no solamente
en Mercedes. Nosotros vamos a hacer todo lo posible para aumentar
la oferta de servicios, como estamos haciendo con las ecografías
- hemos extendido el servicio a la tarde - , también
en cirugía contamos con profesionales ante los que
hay que sacarse el sombrero, los doctores están ahí
al toque cuando ocurre un accidente, igual que la gente instrumentadora.
El hospital siempre esta ahí, lo que ocurre es que
la gente pretende que se la atienda como en un privado, donde
a veces hay que esperar como 45 minutos y nadie dice nada.
La idea no es que la gente espere, pero sí que tenga
paciencia. Por favor, entendamos que cuando alguien toca timbre
y tiene que esperar 15 minutos no es porque sí, pensemos
que las emergencias están siendo absorbidas por el
hospital de Mercedes, todos los servicios privados descargan
sus pacientes acá y nosotros nos tenemos que hacer
cargo. Muchas veces la gente se enoja con nosotros cuando
es responsabilidad de los servicios privados darles una solución
. No desangremos al hospital, es lo único que tenemos.
- ¿ Cómo se manejan
con las partidas presupuestarias ante el caudal de gente que
se vuelca al hospital?
- Las partidas son siempre cortas y hay que tener mucha cintura
para administrarse. Al día de hoy yo no estoy permitiendo
que falte nada en el hospital, pero han surgido nuevas demandas
de la gente porque hay centros que van perdiendo sus servicios.
Al ir conociendo las nuevas necesidades, puedo ofrecer lo
que piden. Los consultorios y la administración de
los servicios deben adecuarse a las necesidades de la gente.
- A pesar de las demandas pendientes, siente que el éxito
de la operación neurológica es como una inyección
de optimismo ?
-Cuando uno encara algo en la vida tiene que tratar de hacerlo
bien, los resultados se van a ver con el tiempo. El tiempo
va a decir si Príncipi hizo bien las cosas o no. Mi
intención es la mejor de la tierra, dejé todo,
dejé la parte económica para estar acá;
mi tiempo, todo está puesto para que el Hospital tenga
otra perspectiva, una transformación. Yo estoy seguro
de lo que estoy haciendo y la gente está viendo en
el hospital otra forma de gestión y se está
involucrando cada día más.
Después de hablar con Príncipi y de mirar a
los ojos a las personas que entraban y salían del hospital
con la esperanza puesta, me puse a pensar en las veces que
nos sentimos espectadores de dolores ajenos a través
de la pantalla de la televisión , las hojas de un periódico
o la voz de un periodista, hasta que un día la enfermedad
nos haga dar cuenta que en la película los protagonistas
son nombres muy cercanos a nuestros afectos . Entonces, quizás
haya llegado el momento de valorar cuánto vale tener
un lugar para curar las dolencias. Cuidemos y valoremos el
hospital, nuestro hospital.
Hilda Aleman
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