Seis posturas para mejorar su salud
| El vertiginoso
ritmo al que nos obliga la vida actual nos conduce hacia el
estrés que se manifiesta en malestares como contracturas,
dolores estomacales, insomnio y problemas nerviosos. Las disciplina
del hatha-yoga, a través de sus diferentes posturas o
asanas, contribuye a lograr el equilibrio entre el cuerpo y
el espíritu. Al aprender a respirar adecuadamente tonificamos
nuestro organismo y nos relajamos. Mientras ponemos en movimiento
articulaciones poco usadas nos deshacemos de tensiones y mejoramos
nuestra salud general. Les contamos las posturas más
sencillas que podrá realizar en su casa en forma rutinaria
para relajarse al final de una extenuante jornada |
Contracturas en el cuello
La hoja
Posición inicial:
acostada con la espalda sobre el piso, piernas y brazos extendidos
a lo largo del cuerpo.
Ejecución:
flexione las piernas con los pies y las rodillas juntos. Brazos
ligeramente separados del cuerpo, con las palmas de las manos sobre
el suelo. El mentón un poco contraído para apoyar
la nuca en el suelo. Aspire lentamente. Exhale y bascule suavemente
hacia la izquierda con las piernas plegadas, mientras lleva la cabeza
hacia la derecha. Mantenga esta posición mientras respira
6 veces. Relájese. Levante las piernas y haga la postura
inversa del otro lado. Una vez terminada la postura, estire las
piernas y relájese durante un minuto.
Clave:
mantenga los talones uno sobre el otro en la posición final.
Exceso de cansancio
La cobra
Posición inicial: acostada
boca abajo, colocando las palmas de las manos a la altura de las
axilas.
Ejecución: simultáneamente
con una inspiración profunda, comience a levantar la cabeza
y enseguida, y lentamente, el resto del tronco, sin despegar del
cuello la parte que queda de la pelvis a los pies. En el principio
del movimiento, no se valga de las manos, sino solamente de los
músculos de la espalda. Cuando estos músculos ya no
pueden ayudarla, entonces empuje con las manos hasta completar el
movimiento. No permita que los pies se separen uno del otro. Deben
permanecer unidos.
Clave: lo más importante es
acentuar la curva impuesta a la columna y mantenerla el mayor tiempo
posible, mínimo cinco segundos. Para descender, proceda de
modo inverso. Al principio apoyándose en las manos y, finalmente,
con la ayuda de los músculos dorsales y lumbares hasta que
la frente toque el suelo.
Nervios a flor de piel
La montaña
Posición inicial: sentada sobre
la colchoneta, piernas entrelazadas al frente.
Ejecución: espalda derecha,
manos sobre los muslos, palmas hacia el techo. Respire lentamente
varias veces. Junte las manos frente al tórax. Exhale y sobre
una aspiración lenta, lleve las manos por arriba de la cabeza,
brazos estirados y manos juntas con las puntas de los dedos apuntando
al techo. Respire lentamente entre 4 a 6 veces. Con una exhalación,
lleve lentamente las manos de nuevo sobre los muslos y relájese.
Repita dos veces esta postura.
Clave: en la oficina puede realizar
esta postura sentada en una silla, con las piernas paralelas y los
pies apoyados en el piso.
Tensión en el
cuello
La hoja plegada
Posición inicial: sentada sobre
los talones, con la espalda perfectamente derecha y el mentón
ligeramente retraído.
Ejecución: coloque los brazos
a lo largo del cuerpo. Aspirando, incline lentamente el torso hacia
delante hasta que la frente, los brazos y las manos toquen el piso.
Exhale. Respire serenamente. Manténgase en esa posición
entre 2 y 3 minutos.
Clave: para poder realizar esta postura
con mayor comodidad es posible separar más o menos las rodillas
para de realizar el ejercicio sin ninguna molestia.
Dolor de estómago
Pavamuktsana
Posición inicial: acostada
de espalda.
Ejecución: aspire y flexione
las piernas. Exhale, llevando las piernas flexionadas hacia el vientre
al tiempo que levanta la cabeza. Coloque ambas manos sobre la rodilla
derecha, guíela hacia el tórax, mientras también
dirige la cara hacia la rodilla derecha y extiende la pierna izquierda
sobre el suelo. Respire de 3 a 6 veces en forma diafragmática
(ver recuadro Cómo practicar en casa). Si siente fatiga a
nivel abdominal o en la nuca, cambie la postura.
Aspire: coloque los pies en el piso,
estire las piernas, y apoye la cabeza y la espalda sobre el suelo.
Exhalando estire todo el cuerpo. Reinicie el ejercicio del otro
lado, con las dos piernas.
Clave: evite hacer el ejercicio mientras
hace la digestión.
Piernas pesadas y problemas
de tiroides
La guadaña
Posición inicial: acostada
de espaldas con las piernas unidas, las manos al lado de los muslos
con las palmas. Aspire lentamente.
Ejecución: exhale, levante
lentamente las piernas (estiradas y unidas) hasta la vertical. Comience
a exhalar, haciendo fuerza con los brazos, apoyándose en
los codos, levante la espalda, procurando no deshacer el ángulo
recto formado por las piernas y el tronco. Así hasta que
los pies sobrepasen un poco la cabeza. Mantenga la posición
con la ayuda de los codos y las manos. Aquéllos apoyados
en el suelo y éstas aplicadas en la región pélvica
posterior. La respiración libre. Mantenga la posición
hasta que sienta los primeros síntomas de cansancio. Deshágala
procediendo de manera inversa.
Clave: no se preocupe si en los primeros
ensayos no consigue levantar las piernas, conforme lo dicho. Alcance
la posición final de la manera que pueda, pero en su aspecto
estático el ejercicio debe ser perfecto. Para mayor facilidad
de levantar el tronco y las piernas, evite que los codos se alejen
mucho uno del otro, es importante que el peso quede igualmente distribuido
por los omóplatos, nuca y antebrazos, funcionando éstos
como estacas.
Cómo practicar
en casa
Para poder aprovechar al máximo los beneficios del yoga,
siga estos consejos antes de comenzar su sesión.
* Practique yoga siempre tres horas después de una comida
importante.
* Elija un ambiente tranquilo. Realice los ejercicios sobre una
colchoneta delgada de gimnasia. Nunca practique posturas en la cama
o sobre un colchón. Si le es posible silencie el teléfono.
Si se siente más cómoda con música, elija melodías
muy suaves y monótonas.
* Vista ropa floja y cómoda, medias de algodón y quítese
las zapatillas. En invierno, puede ponerse un buzo liviano. Quítese
el reloj, los anillos y toda clase de bijou.
* Si le es posible, comience a practicar por la tarde. Si debe hacerlo
a la mañana, no fuerce nunca las posturas porque el cuerpo
aún está en descanso.
* Aunque su práctica sea breve, si lo hace en forma cotidiana
le permitirá disfrutar rápidamente de sus beneficios.
* Respiración diafragmática: en el mecanismo respiratorio,
el músculo que separa el tórax del abdomen desempeña
un papel relevante. El diafragma funciona como una membrana. Cuando
baja, proyecta el abdomen, arrastrando consigo la base del pulmón,
aumentando el volumen interno de éste, lo que produce la
succión del aire. Es decir, la inspiración. Al exhalar,
ocurre exactamente lo contrario, el diafragma, elevándose,
comprime los pulmones, elevando el aire. Este mecanismo desaparece
con la vida sedentaria y se respira solo con la parte superior de
los pulmones. Ejercitarse en este tipo de respiración es
beneficioso brinda serenidad y contribuye a curar el insomnio. También,
mejora los sistemas nerviosos cerebro espinal y vago simpático,
mejora la irrigación sanguínea y regulariza las funciones
vegetativas. Acostada en el piso, brazos a los costados del cuerpo,
piernas ligeramente separadas. Coloque ambas manos sobre el abdomen.
Aspire por la nariz y lleve el aire hasta el abdomen. Sienta con
las manos como se infla. Cuente hasta 6 segundos. Exhale lentamente,
sintiendo como se hunde el abdomen. Respire siempre por la nariz.
Fuente: "Autoperfección con Hatha
yoga", editorial Kier
|